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Vías de administración : vía oftálmica y vía ótica

Las vías de administración de un medicamento son varias y la elección entre una y otra depende de diversos factores. En primer lugar, del tipo de medicamento y del lugar del organismo en el que convenga que se produzca la absorción y a qué velocidad. También se considera el estado físico y psicológico del paciente. Así, por ejemplo, se tienen en cuenta cuestiones tales como el estado del aparato digestivo, la necesidad de una acción más o menos rápida del medicamento y la edad, pues, por ejemplo, los niños aceptan mejor un jarabe que una gragea.

1. Vía oftálmica

Con esta vía se aplican, directamente sobre el ojo, gotas (colirios) o pomadas. En el caso de los colirios, primero hay que inclinar la cabeza ligeramente hacia atrás y hacia el ojo, bajar ligeramente el párpado inferior y aplicar las gotas en la cavidad que se forma, llamada saco conjuntival. Por último, parpadear para que el medicamento se distribuya bien por todo el ojo.

Si es una pomada oftálmica, inclinar la cabeza hacia atrás y hacia abajo, bajar ligeramente el párpado inferior y extender la pomada recorriendo el saco conjuntival, pero nunca directamente sobre el ojo. Finalmente, cerrar los ojos uno o dos minutos para que la pomada pueda distribuirse adecuadamente.

Precauciones especiales. Para evitar la contaminación o el crecimiento de gérmenes en el colirio, el extremo del tubo no ha de tocar el ojo ni cualquier otro objeto. Además, no debemos guardar los preparados oftálmicos cuando acabe el tratamiento, pues dejan de ser estériles una vez abiertos.

2. Vía ótica.

Consiste en la aplicación sobre el conducto auditivo de preparados líquidos llamados gotas óticas. Lo primero es calentar el frasco unos minutos entre las manos para que las gotas alcancen la misma temperatura que el cuerpo. Reclinar la cabeza y estirar suavemente la oreja hacia arriba y hacia atrás para que el medicamento pueda llegar a las zonas más internas. Por último, colocar el cuentagotas sobre la oreja procurando no tocarla, dejar que la gota resbale por las paredes del conducto auditivo y mantenerse quieto unos minutos.

Precauciones especiales. Se puede tapar el oído con un algodón empapado de medicamento, pero nunca seco, ya que podría absorber las gotas que se acaban de administrar.

Fuente : Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona.