Las peculiaridades fisiológicas de los pacientes pediátricos influyen en el metabolismo de los medicamentos, siendo necesarias condiciones especiales de administración.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el pasado mes de marzo la XV lista de medicamentos esenciales, que consiste en un listado de medicamentos mínimos necesarios para una asistencia sanitaria básica, teniendo en cuenta criterios de eficacia, seguridad y coste-efectividad. En el caso de tratarse de pacientes pediátricos, las peculiaridades fisiológicas que presentan pueden influir en la selección de los medicamentos necesarios para garantizar su salud. Por este motivo, la OMS está trabajando en la elaboración de una lista de medicamentos que se ajuste a las necesidades específicas de la población infantil. Específicamente, se hará hincapié en los tratamientos que generan mayor mortalidad en la infancia a nivel mundial, como la malaria o el SIDA entre otras.
En la actualidad, cuando no existe un tratamiento para utilizar en pediatría, se emplea en muchas ocasiones uno destinado a los adultos pero a dosis más bajas. Este hecho puede ser causa de falta de eficacia o, lo que es aún peor, de aparición de efectos secundarios graves.
Los medicamentos en los niños
La población infantil constituye un grupo vulnerable que se diferencia de los adultos por sus características fisiológicas, anatómicas y bioquímicas, que afectan los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción de los fármacos, así como a sus mecanismos de acción ; la síntesis enzimática y la producción y distribución de los receptores.
El peso es un factor importante, así como la distribución de grasa y agua en el cuerpo. Además, el hígado y los riñones de un niño, especialmente en el caso del recién nacido, no están tan desarrollados como el de los adultos. Así, puede que el hígado no metabolice un fármaco tan rápidamente, o que el riñón lo elimine más lento. Otro aspecto a tener en cuenta, especialmente en el caso de los tratamientos de infecciones, son las diferencias en el sistema inmunitario de los niños.
Por todo lo anterior, los niños no se pueden considerar farmacológicamente como "adultos pequeños" y se debe tener especial precaución cuando se utilizan fármacos en este grupo de edad, sobre todo en tratamientos prolongados.
Lo que el paciente debe saber
* Al contrario de lo que sucede con otros productos de consumo, hay que ser precavido en el uso de los medicamentos, ya que estos pueden actuar de forma beneficiosa para la salud, pero también pueden constituir un peligro para la misma.
* En el caso de utilizar medicamentos que no requieren receta, se debe consultar siempre al farmacéutico para comprobar que es el más adecuado para sus características fisiológicas y clínicas.
* Los niños son especialmente vulnerables al consumo de medicamentos y necesitan dosis especiales.
* Es recomendable consultar el prospecto, en el que se describen las características del medicamento, y concretamente, dado el tema que nos ocupa, el epígrafe correspondiente a su utilización en niños.
No lo olvide
Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.
Fuente : Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

