Las principales causas de la obesidad infantil son parecidas a las que se dan en adultos, pero las primeras se agraban por un mayor deterioro de los hábitos alimentarios. Y es que en la dieta de los niños de hoy en día ha aumentado considerablemente el consumo de bollería, bebidas carbonatadas, productos cárnicos o postres lácteos en detrimento de la ingesta de pescado, frutas, verduras o cereales.
A esto hay que añadir que los juegos de los niños actuales son completamente sedentarios. La actividad física infantil relacionada con el juego ha desaparecido casi por completo, ahora los niños juegan sentados, el ordenador, la televisión y la videoconsola han sustituido a los juegos tradicionales, en los que la actividad física era constante.
Para que esto pueda cambiar es fundamental que los padres tomen la iniciativa y fomenten unos buenos hábitos alimentarios en los más pequeños. Principalmente lo podrán llevar a cabo a través de :
- Introducir la ingesta de verdura, fruta, pescado, leche y cereales como un hábito.
- Hacer las comidas en familia a horas fijas y sentados en la mesa.
- Disminuir las horas de televisión y el incremento de la actividad física.

