Desde el nacimiento hasta los 6 meses.
Está perfectamente establecido que la leche materna es el mejor alimento del bebé desde el nacimiento hasta los primeros meses de vida, ya que contiene los nutrientes necesarios para cubrir sus necesidades de crecimiento y desarrollo. Además, hay estudios que avalan que su consumo previene, a corto y largo plazo, algunas enfermedades (infecciones respiratorias, digestivas, óticas, alergias, hipercolesterolemia, obesidad, etc.). Cuando la lactancia natural no es posible, deseable o suficiente, surge la necesidad de utilizar un alimento de fórmula, que siempre debe ser recomendado por el pediatra.
Entre el sexto y el séptimo mes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la introducción de otros alimentos distintos a la leche materna a partir de los 6 meses, ya que, a partir de esta edad, la alimentación láctea exclusiva es insuficiente y, además, el lactante ya está preparado para recibir alimentos sólidos (con cuchara). Nunca debe iniciarse antes del cuarto mes.
La introducción de los alimentos se hará de uno en uno, con intervalos de una semana, para poder observar la posible aparición de reacciones adversas y para que el niño se vaya acostumbrando al cambio de sabores.
Lo primero que introduciremos serán los cereales sin gluten añadidos a la leche (aportan sobre todo energía). Después iremos introduciendo las frutas y verduras, que son una fuente importante de vitaminas. Ofreceremos al bebé zumo de naranja antes de la merienda, y en los días siguientes iremos añadiendo plátano, pera y manzana en forma de papilla. La toma del mediodía se irá sustituyendo por puré de verduras. La primera semana sólo verduras, empezando por patata y zanahoria, y posteriormente se irán introduciendo puerro, judías verdes, tomate, calabacín y acelga. No se aconsejan las espinacas, remolacha, coles y nabos hasta después del año. A la semana siguiente, puede añadirse pollo al puré de verduras y, a partir de la siguiente, alternar un día pollo y otro ternera. Después iremos introduciendo carne de vaca y cordero. No se recomienda cerdo ni vísceras (sesos, hígados, etc.). No debe añadirse sal. Puede agregarse una cucharadita de aceite de oliva virgen crudo.
A partir del octavo mes.
Sustituir los cereales sin gluten por cereales con gluten, pero no deben estar enriquecidos con miel, cacao o frutas. También podemos introducir el yogur natural sin añadirle azúcar, después de la comida o merienda. Sustituir la leche de "inicio" por la de "continuación".
Entre el noveno y décimo mes.
En estos meses, iremos introduciendo pescado blanco en el puré del mediodía para alternarlo con la carne, y también añadiremos gradualmente al puré de verduras yema de huevo cocida (un cuarto por semana) y, si es bien tolerada, aumentar la cantidad hasta un máximo de tres yemas a la semana. Siempre debe cocerse el huevo para evitar la transmisión de enfermedades y aumentar su valor nutritivo.
Desde los 12 meses.
Ir añadiendo progresivamente al puré de verduras clara de huevo cocida ; con posterioridad, puede prepararse también en tortilla o escalfado.
A partir del año, sustituir la leche de continuación o la leche materna por leche de vaca entera poco a poco. La leche de vaca no debe darse antes de los 12 meses y puede retrasarse hasta los 3 años.
Paulatinamente, iremos diversificando la alimentación, se irá suprimiendo el biberón, se introducirán las legumbres y poco a poco el resto de alimentos.
Es importante que la dieta sea variada y crear hábitos alimenticios correctos.
Fuente : "Nutrición en bebés", Eva Suero Mejías y M. Carmen Mijimolle Cuadrado. El farmacéutico, septiembre, 2008

