- Qué hacer
A menudo, el niño está muy molesto por el dolor de encías. Para aliviar este trastorno :
1. Se le puede ofrecer un mordedor, que ejerce un ligero masaje y proporciona alivio. Existen algunos que se meten en el frigorífico y que contienen un líquido que, una vez enfriado, tiene un efecto analgésico.
2. En la farmacia se pueden encontrar pomadas para aplicar sobre las encías. Éstas contienen sustancias ligeramente anestésicas y se pueden utilizar, por ejemplo, antes de que el pequeño se vaya a dormir.
3. Existen tetinas de chupete y de biberón específicas para calmar las molestias de la dentición.
4. Si el dolor es muy fuerte, el pediatra puede aconsejar administrar un analgésico.
- Qué no hay que hacer
El niño nota molestias en la boca y eso hace que masticar le resulte muy costoso y, a veces, doloroso. Por este motivo, el niño rechaza a menudo la comida y los papás se ponen nerviosos y se preocupan. Sin embargo, no se debe forzar la situación porque, generalmente, se resuelve de forma espontánea al cabo de algunos días. En estos casos, conviene ofrecer al pequeño alimentos blandos y fluidos (por ejemplo, triturando la carne finamente) y servir los platos templados o fríos.
Por lo tanto, no es necesario cambiar la dieta. Aunque sí es importante cuidar la higiene : durante la dentición, el niño se alivia de forma instintiva llevándose todo a la boca, con el objetivo de intentar masajear las encías inflamadas. Sin embargo, esto le expone a la agresión de virus y bacterias.
En consecuencia, se debe prestar atención a los objetos con los que el pequeño juega habitualmente, así como lavarle las manitas más a menudo. Sin embargo, conviene tener en cuenta que la saliva contiene factores que desarrollan una cierta función protectora : la salivación crea humedad en el interior de la boca, atenuando la sensación de molestia que el niño experimenta.
- Cuándo llamar al médico
Nunca se trata de una emergencia, por lo que se puede esperar a las visitas normales de control, frecuentes durante el primer año. Entonces, los papás deben exponer al pediatra sus dudas respecto al crecimiento de los dientes del niño. Sobre todo, debe consultar al médico si, después del primer año, no le ha salido todavía ningún diente. En este caso, el médico valorará si el retraso en la erupción se debe a un problema congénito o nutritivo.
- El primer cepillo
Cuando el niño tiene ya los primeros molares (entre el año y medio y los dos años), se le puede enseñar a utilizar el cepillo con cerdas blandas, mojado con un poco de agua. Para él será un juego que le hará sentirse mayor, como mamá y papá. Por el contrario, antes del año, los primeros dientes se pueden limpiar con una gasita humedecida. El niño debe empezar a acudir al dentista en torno a los tres años.
- ¿Y el chupete ?
Los tres años es la edad límite para que el pequeño deje de utilizar el chupete. Más allá de esta edad, existe el riesgo de que se produzcan problemas como una mal oclusión dental. Son tópicos "los dientes de conejo" o "la mordida abierta", es decir, cuando los dientes superiores sobresalen de los inferiores. Este defecto tiende a desaparecer cuando el niño deja el chupete.
Fuente : Mi bebé y yo, nº 180, mayo 2007

